De veras que Carlos García ya no sabe ni qué inventar para zafarse de todas las broncas que trae encima.

En vez de ponerse a gobernar como Dios manda, nomás se la pasa tragando tacos en cada esquina.

En vez de ponerse a trabajar, el pelón se para en cada carrito de tacos que se le cruza por el camino.

“Por eso se está poniendo bien panzón”, dijo uno de los taqueros que le armó un taquito de cabecita con tortillita doradita, así como le gustan al presidente municipal de Silao, quien se ha declarado listo para dejar el cargo ante tantos problemas amontonados por ineptitud.

A pesar de que Silao está lleno de basura y la inseguridad se pone cada vez más grave, Carlos García prefiere andar de “gusgo”, comiendo tacos gratis en las esquinas, echándose uno de carnita asada y con el de chorizo sentándose a ponerle cilantrito y salsita de la que pica.

En fin, la hipotenusa.